
Vendido
y transportado en galeras
linchado en grandes ciudades
despojado hasta el último céntimo
humillado hasta el polvo
siempre siempre vencido
Forzado a obedecer
a Dios y a los hombres
se perdío
Perdió la patria
y la noción de ser
Reducido a pelele
imitaron sus gestos y su alma
diferente
¡Viejo andrajoso
negro
perdido en el tiempo
y dividido en el espacio!
Al pasar en taparrabos
con su espíritu muy escondido
en el silencio de las frases cóncavas
ellos murmuran:
¡Pobre viejo!
Agostino Neto, La lucha continúa. Laia, 1980.

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