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19.2.08

Nao era caro, provares a ti mesmo que pertencias ao rebanho


Dame un nombre, un solo nombre
para todo cuanto vuela:
cardo piedra granada.

Un solo nombre para que el deseo
sea por la mañana corola
de cal alondra


llama que sube
y baja hasta ser incendio
de amor a ras de suelo.


Un solo nombre para que todo
rosa excremento mar
pueda entrar en una canción.




Era en Laga, septiembre y sus aguas
ardían en nuestros labios. Ha pasado
tanto tiempo que para morir
sólo me falta volver a aquella playa.
Tú tenías veinte años, te mordías
las uñas, te ensuciabas la camisa
con la salsa de las almejas, yo poco
más tenía, ninguno de los dos sabía
qué mostruoso es amar así
con los días contados con los dedos.
Hoy el verano ha entrado de repente
dentro de casa, venía del mar,
traía la luz mojada de tu cuerpo,
el difícil amor que todavía duele.


Eugénio de Andrade, Lugares de la lumbre. Hiperión, 2003.

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La libertad está en otra parte/ aquí sólo veo destierro Lear, Shakespeare, (tr. Nicanor Parra)