En el número doble 49-50, Año VI (1976), de la Revista Punto de Partida (UNAM) es publicado "Overol Blanco y otros poemas", de Roberto Bolaño, el cual firma con el pseudónimo Galvarino. El texto aparece con motivo de la obteción del tercer lugar en la categoría de poesía, cabe apuntar que Bruno Montané accede a una mención honorífica; tanto Bolaño como su compatriota aparecen adscritos a la Facultad de Filosofía y Letras.Galvarino es un personaje de la Araucana (canto XXII, XXIII y XXVI): un bárbaro "el cual acaso a mi cuartel traído/ hubo de ser, para ejemplar castigo/ de los rebeldes pueblos comarcanos,/ mandándole cortar ambas manos", un bárbaro que en el suplicio grita: "Segad esa garganta/ siempre sedienta de la sangre vuestra,/ que no temo la muerte ni me espanta/ vuestra amenaza" y prosigue: "Pues me queda/ alguna fuerza y sangre retenida/ con que ofender a los cristianos pueda,/ quiero acetar, a mi pesar, la vida,/ aunque por modo vil se me conceda: que yo espero sin manos desquitarme,/ que no me faltarán para vengarme.// Quedaos, quedaos, malditos, que ya os digo,/ que en mí tendríes con odio y sed rabiosa, torcedor y solícito enemigo".
¿Por qué Bolaño escoge a Galvarino? ¿No representa Galvarino, en otro contexto, un antecedente de los perros románticos, de los detectives apaleados, de los detectives salvajes? "Mirad mi cuerpo aquí despedazado" dice Galvarino ante los araucanos. ¿No es lo mismo que Bolaño nos dice en casi todos sus textos (en múltiples cuentos, en la mayoría de las entradas de los Detectives, en los cinco libros de 2666, en las otras novelas): Mirad mi cuerpo aquí despedazado? ¿No servirá esta frase de epígrafe para la obra entera?

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