No eran jardines, no eran atmósferas delirantes. Por el aire se escucha el alarido, el eco, la distancia.
Se puede pensar en la muerterecordando las oficinas y las cárceles.
No se suicida porque ama furiosamente fornicar.
Fragmentos de Arturo, Charry Lara, Gómez y Arango.
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