Image Hosted by ImageShack.us

28.3.07

Habíamos pasado unos días con mis padres. Al llegar a la casa vimos los cristales negros, los muros.Al entrar una capa de plástico derretido cubría la mayor parte del suelo y de las paredes: el vestigio de un incendio fallido. Inservibles las cortinas, las colchas y la ropa, los juguetes y la comida. Por meses el aroma del fuego. Pocos libros se salvaron, ninguno tan preciado como la edición de Trilce: los cantos ahumados, en algunas páginas se percibía la semilla de desastre.

Graniza tanto, como para que yo recuerde
y acreciente las perlas
que he recogido del hocico mismo
de cada tempestad.

No se vaya a secar esta lluvia.
A menos que me fuese dado
caer ahora para ella, o que me enterrasen
mojado en el agua
que surtiera de todos los fuegos.

¿Hasta dónde me alcanzará esta lluvia?
Temo me quede con algún flanco seco;
temo que ella se vaya, sin haberme probado
en las sequías de increíbles cuerdas vocales,
por las que,
para dar armonía,
hay siempre que subir ¡nunca bajar!
¿No subimos acaso para abajo?

Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!

No hay comentarios:

 
La libertad está en otra parte/ aquí sólo veo destierro Lear, Shakespeare, (tr. Nicanor Parra)