Al Andrei, por ser el primero al que le oí lo de los agujeros en el espejo.
Los pensamientos humanos son como cuartos. Entre ellos hay salas lujosas y cuartuchos saturados. Los hay soleados y sombríos. Algunos dan al río y al cielo, otros al traspatio o al sótano. Las palabras en ellos semejan cosas y pueden ser cambiadas de un cuarto a otro. Los pensamientos dentro de nosostros en realidad, esas habitaciones en nuestro interior, agrupadas en palacios o cuarteles, pueden ser moradas de otros donde uno resulta ser sólo un inquilino. A veces, sobre todo de noche, encontramos que las salidas de esos aposentos están cerradas con llave y no podemos abandonarlos. Estamos encerrados como en un calabazo hasta que nuestros sueños nos liberan y nos dejan salir. Pero los sueños son como los invitados de una boda, hay que esperarlos. Mientrasn tanto, reina el insomnio.
Cinco días después, cuando todo estaba preparado, prendí la lumbre, puse lo que se necesitaba, me paré junto a la ventana que daba al jardín y me sobresalté. Desde la ventana vecina se asomaba un caballo. Era negro, de orejas rasuradas, pintadas de rojo. Me mira directamente y resopla. Le molesta el humo... Después me enteré que en otros cuartos también había caballos alojados con los humanos.
- ¿Sabes escribir?
- Todas en el monasterio sabemos escribir.
- Perdona, no me refería a eso. ¿Sabes componer algo que no sea una mierda?
Pellízcate, mujer, es contigo con quien estoy soñando cada noche. Ahora, mientras estamos diciendo esto y mientras tú escribes. Eso ocurre en el sueño. No aquello. Tú eres el sueño, ¿no loentiendes? Vaya, ¡cómo hay gente estúpida en elos sueños, es asombroso! Tú y tu escritura y todo a tu alrededor, incluyendo el monasterio de la Transfiguración, son mi sueño. Si no lo crees, hagamos una pequeña prueba -agregó-; dime, ¿sabes reír? No lo sabes, yo ya lo noté. ¿Y sabes por qué? Nadie en mis sueños sabe reír. En los sueños no hay risa. Por eso tampoco tú lo haces...
- ¿Cómo escribes una carta de amor a alguien a quien no ves?
- Porque las cartas de amor se escriben a quien no está y a quien no puedes ver.
Milorad Pavić, Siete pecados capitales. Sexto piso, 2003.

7 comentarios:
Eso de la carta a alguien a quien no ves no es nada nuevo, eso ya la había dicho Sor Juana en sus poemas y en la carta Antenagorica.
Chiiiiido!
Habrá que demandar de plagio al Pavic. ¿Creyó que si leía a una poeta mexicana en traducción nadie notaría su cinismo y descaro? Ahora mismo me contacto con la Karma Burocracy y hasta donde llegue el asunto.
Pavic, cuídate que vamos por ti.
ñiñi
Este chico si que no acepta sugerencias, a mi me parece que el anónimo sólo da una referencia más del tema no?
Oye por qué no escribes más cosa tuyas si es de creación literaria un saludo.
Guadalupe
Pavic aunque firmes como Guadalupe, aunque me ataques no pararé mi demanda por plagio. Jajajajajjajaja
Pobre pendejo.
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