
LABOR
Uno lo que hace es vivir,
guiñarle, de vez en cuando, el ojo a la vida
para que se siente a nuestro lado.
Apilar los periódicos, alineados
como ladrillos, hasta levatantar un muro alto
donde el tiempo se reconozca.
Uno no sabe hacer otra cosa
sino vivir,
tomar el café, en lo posible
caliente, y pagar
puntualmente lo que se pueda.
Recordar en las mañanas
-porque dicen que también del recuerdo se vive-
buscando entre todas las gavetas
sin encontrar lo buscado.
Uno con el peso de los años
intenta llevarse bien con los vecinos
y aprende a guardar la calma
sin maldecir más que lo imprescindible:
el reloj despertador y los espejos.
Uno, en verdad, hace lo que puede.
PENUMBRA
Cada uno pone en la boca del otro
las respuestas que temen dar.
Ambos sufren y enmudecen
al comprender.
Luego se toman las manos
y caminan como sonámbulos.
Hacen su cuarto un laberinto.
Con las uñas rasgan las paredes,
buscan una puerta, un cerrojo,
una rendija que les permita decir:
"todo ha sido un mal sueño".
Arturo Gutiérrez Plaza, Principios de contabilidad. Conaculta, 2000.

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