Antonio maestro peluquero,
ha sorprendido a su mujer
en amorosa pelea
con un tercero.
Y le corta la cabeza con la navaja,
mientras grita: "¡Traidora!" ¡Infiel!"
Pero piensa: -Bonita y barata,
obtengo así un buen modelo
para el escaparate.
No fíes del poeta que no se atreve a desafiar al ridículo.
Todo poeta es un pedante por definición.
Pere Quart, Antología. Lumen, 1980.

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