¿De pronto, ahora te me cierras
otra vez? ¿Un invierno me preparas
sin ti, sol de esta baja vida?
¿Te has ido a otro, dios, a referirle,
como a mí me has estado refiriendo
la suprema verdad de mi conciencia?
¿Ahora el aire, el fuego, el agua,
la tierra y el amor serán estéril
desierto gris cerrado para el ansia?
No, no, yo sé que eso no es,
yo sé que ahora estás dormido;
yo sé que cada uno en sí te encuentra
diferente; que no eres tú dos veces,
de dos maneras, sino uno en uno,
sino uno ¡y no más! en cada uno.
Yo solo te he vivido, te he tenido,
te he abierto, rosadiós, dios en la rosa
que siempre supe, de que siempre hablé
sin saber cómo era antes que tú
le abrieras el sentido para mí.
Sí, yo lo sé, lo sé cerrado dios,
cerrado dios ahora y dentro de mí solo,
en la mina que tienes dentro de mí solo,
tú, secreto filón, rosadiamante.
Juan Ramón Jiménez, Con la Rosa del Mundo. La Poesía, señor hidalgo, 2002.

No hay comentarios:
Publicar un comentario