Querido diario:
se dice que hay que ser neciamente,
denodadamente, específicamente
subversivos,
o febrilmente, desvergonzándamente
apáticos;
yo cargo mi propia impúdica suprema ley:
gallito que no coge,
a la chingada.
Cuernavaca no vacancy
dispuesta a todo,
alocada de lluvia,
había dispersado a la calamitosa gringuería
y a los desconsolados suripantos
de la Plaza Morelos.
Con qué deseos vienes.
Y era la madrugada.
Alguien dijo mi nombre.
pero a mi alrededor no había nadie.
¿Dios? Nadie.
Dios es así, senecto cazador, espía, buitre;
cúmplase en mí Su Voluntad.
Abigael Bohórquez, Poesía en Limpio. Universidad de Sonora, 1991.

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