Durísima sentencia
Considerando que su vida era honesta
que pagaba puntualmente los tributos
y que nunca hizo daño a nadie
fue condenado a seguir en el país.
Por un faux écrivain maudit
No cuentes más que escribes una inmortal novela
pues hace años que lo vienes diciendo.
Ya no te creen. Aunque andes sucio y borracho
nunca serás tenido por un escritor maldito.
José Agustín Goytisolo, Los poemas son mi orgullo. Lumen, 2003.
De Vita Beata
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de la inteligencia.
Son pláticas de familia
Qué me agradeces padre, acompañándome
con esta confianza
que entre los dos ha creado tu muerte?
No puedes darme nada. No puedo darte nada
y por eso me entiendes.
Jaime Gil de Biedma, Las personas del verbo. Monte Ávila, 1999.
I.
En las iglesias y en las clínicas
vi columnas de luz y uñas de acero
y resistí a las manos de mi madre
Ahora
aparto crespones y cánulas hipodérmicas
busco las manos de mi madre en los armarios llenos de sombra.
II.
Las uñas de animales inexistentes arrancan nuestros ojos en los sueños.
Así es la noche.
Antonio Gamoneda, Esta luz. Galaxia Gutenberg, 2004.

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