Paloma
La definen
su apego a la mugre,
a huecos y ángulos
sombríos,
los hijos que acumula,
nutridos con el fruto
de cloacas e insinuaciones
que desde el cielo estrecho
que habita
cree reconocer en la piedra,
el polvo
o una mano:
pan, paja,
deshechos de la carne.
Sólo la lucidez de un cínico
o una imaginación pérfida
pudieron vislumbrar
en este pájaro inmundo
de las ciudades,
los atributos simbólicos
de la paz.
Santiago Kovadloff, La sombra oscilante. UNAM, 1988.

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