
Cada vez más arriba,
cada vez
más deprisa, más alto.
Cada vez
más fuerte y deslumbrante
cegador.
Lejos del suelo, lejos,
cada vez
más distante, más frío.
Aspirar a una altura irrespirable
desde donde las cajas de cartón
y sus ignominosos inquilinos
no sean más que puntos bajo el cielo.
Ésta ha de ser la idea del progreso.
Ben Clark, Los hijos de los hijos de la ira. Hiperión, 2006.

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