¿Por qué dolerán así? ¿Duelen al regresar? ¿O será tal vez que sanan sólo cuando regresan, y uno comprende entonces que llevaban doliendo hacía mucho, los recuerdos? Sé que viajamos en su interior. Somos sus pasajeros.Cuento con una carta y una memoria asustada. Una carta de mi abuela: blancas las páginas, con los renglones levemente azules, y Blanca también ella. La memoria asustada es la mía, aunque no me pertenece sólo a mí. Su miedo es el de siempre: el de desaparecer antes de haber hablado.
Me dispongo a viajar de espaldas. ¿Se volverá más veloz todo, mientras tanto?
Andrés Neuman, Una vez Argentina. Anagrama, 2003.

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