Justo en mitad de la ensalmada
se plantó y dijo: Babilonia:
Muy pocos entendieron
que quería decir el Río de la Plata.
Cuando se dieron cuenta ya era tarde,
quién ataja a ese potro que galopa
de Patmos a Goting a media rienda.
Se empezó a hablar de vikings
en el café Tortoni,
y eso curó a unos cuantos de Juan Pedro Calou
y enfermó a los más flojos de runa y David Hume.
A todo esto él leía
novelas policiales.
Borges múltiple. UNAM, 1999.

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