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16.2.07

Pierdo países

"'Viajo para conocer mi geografía', escribió un loco, a principios de siglo, en los muros de un manicomio francés" (Suicidios ejemplares).
El único ser en estas tierras podrido de literatura parece ser Enrique Vila-Matas: el que asegura que el destino de las letras es la destrucción, el que siente la necesidad por desaparecer y ya desaparecido se extraña que nadie lo recuerde, el que nos trajo el nombre de Wasler, el que siente la tentación del salto, el que según Daniel Seda (sic)(pueden ustedes aplicar a este nombre las siguientes varientes válidas: Daniel: Sada, Sida, Soda, Suda) carece en España de respeto.
¿Para qué sirve leer? ¿Por qué un hombre apetecería quemar cinco, seis horas diarias en una biblioteca o en un cuarto con un libro? ¿Para qué fastidiarse los ojos, las nalgas y más importante, el cerebro? En una de las páginas de Suicidios ejemplares se lee lo siguiente: "¿Por qué ando tan occioso?" a lo que se responde: "Por el enigma".
Dificil entender que en nuestras vidas (amasijo de repeticiones, de sucesos sin importancia) aparezca el enigma. Podríamos alegar que no se manifiesta debido a que es ubico: en las sábanas al levantarnos, en la tarja con los traste de anoche, en la simetría de los asientos del transporte, en la esquina del escritorio, en el memorándum. Pero la verdad ¿quién encuentra ahí algo? ¿quién es capaz siquiera de observar?
Existe otro proceso por el cuál participamos del enigma: misteriosos libros que surgen para dialogar, para decirnos: mira viejo lo que te sucede también le ha sucedido a otros y no pasa nada. Como al que se acaba de divorciar y sin más le caen El pasado de Pauls o Lo importante es perder de Subirana: las letras como una forma de anestésico, de paleativo. Por eso uno lee, para fugarse y con la huida tener ojos y oídos, para encontrar de frente a Vila-Matas y decirle: quisiera estar enfermo del mal de Montano y luego curarme e irme a vivir a la playa, uno lee para conocer su geografía.
No se mal entienda la literatura no es medicina, a veces lo es. Para mí y para otros representa un yunque. Un acicate que nos exige: siente, siente más, no te mueras.

Vila-Matas, Enrique. Suicidios ejemplares. Anagrama, 1991.
Biblioteca Central. UNAM. PQ6672 I37 S85

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La libertad está en otra parte/ aquí sólo veo destierro Lear, Shakespeare, (tr. Nicanor Parra)