Escribir es como jugar al tetris. Alguien arroja palabras y según nuestra experiencia las ordenamos. Mantenemos por algún tiempo la ventaja.
Obsesionarme con el muchacho que fui a los quince es como inflar un globo infinito. Lo recuerdo desnudo entre los cuerpos mojados de sus primos.
Decir que la feliciad es un baile es apostar a la cadencia, a los pasos aprendidos. La felicidad sería una coreografía, mientras mejor se repita, más sonrisas prodigaremos.

4 comentarios:
y cumple las espectativas?
Así como veo las cosas, parece que no apruebas ninguno de los comentarios que llegan a tu blog. Tus razones tendrás.
Me gusta mucho tu prosa.
Eso de la reconstrucción, ¿quiere decir que ya no publicarás aquí?
En fin, te dejo este mensaje básicamente porque quiero poner un link de tu blog en el mío y requiero tu autorización.
Un saludo.
Tantas cosas se han dicho sobre la felicidad que, prefiero no decir nada... prefiero sentirla.
Ojalá fuera así. Quisiera pensarlo... Un beso largo que llene un poco la ausencia, el tanto tiempo, mi querido Jorge.
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