
LA JAURÍA
Ten presente que aquellos que ahuyentas
vuelven a casa, al nido,
más astutos y fuertes.
Enciérralos con dolor en tu cuerpo,
afronta con horror su mirada,
observa bien sus caras,
con humildad aprende a reconocerlos,
llámalos por su nombre
y azótalos, clávalos en la luz,
ilumina los ojos de los nictálopes.
Encadena a la infiel jauría,
a la malvada compañía de tus años.
EN PELIGRO
Fuera de casa
expuesto al peligro
desde la madrugada
rastreado por pensamientos
cambiando trenes tranvías autobuses
vuelves a ver embelesado
una y otra vez la brillante
navaja de afeitar intacta
sobre la repisa
tu rostro turbado en el espejo
mientras la mano
entre ciertos pasos de fuga
atada a tu muñeca
finge dormir en tu bolsillo
te espía y no deja
de acostarte.
LOS CATÁLOGOS
los estantes
las alas
los instrumentos quirúrgicos
las plumas en alto
las membranas abajo
el licántropo
el estradivario
oh nidos oh guaridas.
LLANURA
Recorre a pie la llanura
desierta ya en desuso
las mil puertas nunca están cerradas
alguien te observa desde una fisura.
Bartolo Cattafi, En guaridas profundas. UNAM, 1995.

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