
- Vestir, pensar, actuar como un burócrata de cuarto nivel.
- Saludar hasta al perro que se cruza.
- Conservar por dos semanas las bolsas de desperdicio.
- Sentir miedo: del hombre que nos miró fíjamente, de llegar tarde, de los alimentos, de bailar.
- Devorar las mínimas uñas que conservas.
- Escuchar las pláticas en el transporte porque prestaste el ipod.
- Sangrar de la nariz cada vez que te asoleas.
- No llevar una cámara fotográfica en el momento en que encontraste a ese hombre sentado en medio del periférico.

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