
No quiero lavarme con este jabón.
No quiero cepillarme los dientes con esa pasta.
No quiero mentir en ese sofá.
No necesito ese papal higiénico.
No estoy interesado en ese seguro.
No pienso cambiar la marca de mis cigarrillos.
No deseo ver esa película.
Me niego a bajarme en ese suburbio.
En el espacio dejado por el Padre
hay un Mercedes estacionado.
En el vacío dejado por la Madre
en la cocina hay un refrigerador.
Sillas ajustables reemplazan
a Hermanos y Hermanas.
Tapetes de muro a muro:
hierba.
La lámpara para leer da mejor luz
que el sol.
El radio ahoga las Voces.
La TV muestra imágenes del mundo.
Finalmente libre.
Tu ombligo es una herida que ha sido curada.
Dios no creó todo el cielo y la tierra,
Dios no creó toda Dinamarca,
ni la ciudad espantosa de Copenhague,
quizá el parque de Orsteds y ciertas partes del zoológico.
En Bornholm, Dios creó los campos de trigo y de centeno,
pero no las instalaciones enormes de la OTAN.
Dios puede contar los granos de arena de Due Odde,
pero no los de toda la costa,
ni todas las olas
del mar.
Acaba de caer la tempestad.
Acaba de pasar.
No tengo perro,
pero sí zuecos.
Están junto a la puerta,
ladran.
Werner Aspenström, Poesi. El tucán de Virginia, 1989.

1 comentario:
En ese caso mejor copienlos en el idioma original, sería más interesante, digo, ya que tienen la edición bilingue ¿no?
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