siempre con recibos de la luz pendientes,
con viejas botellas de vodka en los rincones,
periódicos sin fecha, libros gastados, húmedos,
palabras de una lengua ausente...
Sólo sé que hay pisos estrechos,
nombres falsos, oscuros uniformes,
títulos vanos, inventos de aquel reino.
Recuerdo de orgías que no existieron nunca.
Sólo que no volveré nunca.
Sólo que no soy de ningún sitio.
Que nunca estuve donde creí estar. Que nada sé,
y que la ilusa patria no existió ni existirá, ni es posible.
Crees en una casa. Pero toda casa está vacía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario