- En su trágica desesperación arrancaba, brutalmente, los pelos de su peluca.
- La razón le abandona cuando necesita pensar.
- -Explique usted su verdad. - ¿Pero usted cree que las verdades pueden explicarse?
- La incoherencia sólo es un defecto para los espíritus que no saben saltar. Naturalmente, sólo pueden practicarla los espíritus que saben saltar.
- Cumple un años más. En otra época eso pudo tener importancia. Pero ahora ¿qué importa un año más en el tiempo de un muerto?
- Regalaba, generosamente las ideas ajenas.
- Nunca pudo entender que su vida era dos vidas.
- Después de triunfar en todo y de ganar cien coronas de laurel, advirtió, con sorpresa, que no tenía una cabeza de donde colgarlas.
- Para Prometeo el castigo es la sujeción, no el buitre.
- Los hombres son dioses muertos.
- Gastó largos años para hacerse un estilo. Cuando lo tuvo, nada tuvo que decir con él.
Carlos Díaz Dufóo, Epigramas, Ed. propia, 1927.


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