- Su destino fue realizarse a medias. Todo estaba truncado en él: su manera de ser tanto como su manera de pensar. Un hombre de fragmento, fragmentos él mismo.
- La renuncia es la única variedad de acción no envilecedora.
- Esos instantes en lo que basta un recuerdo o menos aún para deslizarse fuera del mundo.
- Lo maravilloso de esta vida es que cada día nos aporta una nueva razón de desaparecer.
- Si no quieres sucumbir a la rabia, deja tranquila tu memoria, renuncia a hurgar en ella.
E. M. Cioran, Ese maldito yo. Tusquets, 1987.


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