Indagar lo cotidiano. ¿Para qué? ¿Para encontrar que nuestra vida sería más agradable no vivirla? ¿Para percatarse de que las manecillas del reloj de enfrente/ hacen girar sobre su esfera/ los doce círculos de mi inifierno? Mejor no buscar nada en nuestros días; únicamente detenernos en los instantes gozosos: las partículas de polvo que cruzan la luz al secarnos en el baño, la obscura tensión cuando la esposa cierra la puerta y nos deja solos o la vecina que tiende su ropa interior ante nuestra mirada. Lo cotidiano como un escape de nuestro paisaje interior.
Los versos subrayados pertenecen a la Antología Poética (1923-1976). Atanás Dalchev. UAM, 1976.
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