Escribir desesperadamente para dar forma a las obsesiones; buscar las palabras en calles deshechas, en frases rotas, en jirones de sonidos; indagar la ciudad y convertirse en voyeur ràpidamente: Una paloma blanca picoteando los escalones de mármol de la Biblioteca bajo la mirada de dos leones de piedra. Es como un sueño, pensé./ Luego la vi sobre la mesa de un adivino callejero picoteando los ojos del rey de corazones./ Luego subió al hombro de un negro que iba por la Sexta Avenida al amanecer, en bicicleta.Atender los desperdicios, la basura, las conversaciones escuchadas en el transporte, los rostro en las vitrinas y obtener algo nuevo, algo parecido a un recipiente que articula lo dispar: Caja de sombras/ caja de música/ caja de píldoras/ caja de rompecabezas dentro/ caja con pequeños cajoncitos/ caja de navegación/ caja de alhajas/ caja de marinero/ caja de mariposas/ caja llena de recuerdos de un viaje por mar/ prisión mágica/ caja vacía. Obtener una materia que conjugue el paisaje interior (El padre de nuestra soledad es un niño) y nuestra percepción (El insomnio es una agencia de viajes abierta toda la noche con carteles donde se anuncian sitios distantes).
Charles Simic, Alquimia de Tendajón. UNAM, 1996.

1 comentario:
Una experiencia universal para los que estamos acostumbrados al paisaje citadino...
Saludos!
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