- Creo que sí era más joven. No ves que cuando llegué él apenas se había juntado con doña Miriam. Mínimo unos cinco años.
- Pues se murió por unas pastillitas azules. De esas que uno necesita cuando ya no puede. ¿Cómo se llaman?
- ¿De cuáles pastillas?
- De las famosas. De las que levantan difuntitos.
- Ya sé de cuales. Pero a ¿poco matan?
- Pues me dijo su hija que a él lo mataron porque se aventaba como ocho a la semana. Y eso que son caras.
- Para la urgencia no hay caro.
- Pero sí hay prudencia ¿no? Imagínate enfriarte por un ratito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario